Pariendo en Libertad!!!

Alba Aurora Cortés Chacón Pariendo en Libertad, Vivencias

  • Cariño, cariño… despierta, creo que estoy de parto, le susurré al oído.
  • ¿Qué hora es?
  • Las 5:20 AM
  • Anda acuéstate que aún es muy temprano…

Así empezaron las 32 horas más intensas de la vida de Papá y Mamá

PARIENDO EN LIBERTAD

Estaba pletórica y aunque aún no había ni rastro de contracciones, la pérdida de líquido y del tapón mucoso eran indicativos de que pronto podría tocarte, oler ese aroma del que no me desprendería durante semanas y sentir esa piel sobre mi piel que hizo que se parase el tiempo…

EIDEM

Conseguí que tu padre se levantase, desayunamos y entre risas y fotos nos preparamos para ir a pasear a Tao, que también tenía unas ganas locas de darte un par de lametones…jejejeje

No teníamos prisa, estábamos dispuestos a disfrutar de cada instante de este día. Vimos unos de los amaneceres más bellos que recuerdo en el Puerto de Ibiza y de vuelta a casa llamamos al médico para avisarle de que poco a poco comenzaba a sentir alguna que otra contracción, pero muy leves aún.

Ya en casa comenzamos a prepararla para tu llegada, puse la música que me estuvo acompañando durante todo el embarazo, unas velas, hicimos algo de comer para cuando las fuerzas comenzasen a flaquear, la cámara de vídeo (no queríamos que nada se escapase y poder recordar este momento por SIEMPRE) la pelota de pilates… y empezamos a llenar la bañera por si decidías nacer en el agua, eso y porque sabía que el agua caliente ayuda a aliviar el dolor de las contracciones 😉 Las cosas que necesitaríamos para tu nacimiento (toallas, empapadores, espejo, ect…) ya llevaban semanas preparadas por si decidías conocernos antes de tiempo.

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Las horas pasaban y las contracciones cada vez eran más evidentes pero muy soportables aún y sobre las 3:00 PM el médico y la doula pasaron a hacernos una visita y a ver si todo estaba bien. Tras comprobar que aún la cosa iba para largo decidieron marcharse y dejarnos espacio para seguir disfrutando de NUESTRO MOMENTO… en las siguientes 5 horas hubo un baile de hormonas, donde papá y mamá se abrazaron al son de la música, se ducharon juntos, se acariciaron, se besaron, se fundieron en un solo ser que hizo que tu parto diese un giro radical.

Pariendo en libertad

Pedí a papá que llamase al médico por que las contracciones pasaron de ser controlables a casi insoportables… cuando llegaron yo estaba en la cama a cuatro patas sobre un montón de cojines, era la postura en la que más cómoda me sentía, escucharon tu corazoncito, que iba a 1000 pero no tanto como el mío porque se acercaba el momento de conocernos o eso creíamos.

El tiempo trascurría entre duchas interminable, baños de agua caliente en la piscina y largos paseos alrededor de la isleta de la cocina, creo que hice la media maratón jejeje…

Hacia las 8 AM, 26 horas después desde que fisuré la bolsa, le pedí al médico que me realizase un tacto, necesitaba saber de cuantos centímetros estaba dilatada, a ver si me daba una bocanada de aire fresco, ya tenía unas ganas locas de ver tu carita, pero cuando me dijo que estaba de 8cm casi me desmayo…aún faltaban 2cm para estar completamente dilatada y yo ya no podía más, estaba AGOTADA.

En ese instante mil dudas comenzaron a rondar por mi cabeza, ¿sería capaz de lograrlo? ¿realmente estaba preparada para recibirte cómo deseaba? El momento para el que llevaba preparándome 9 meses estaba taaaannn cerca y a la vez taaaannn lejos…las fuerzas comenzaron a flaquearme y la idea de ir al hospital estaba cada vez más presente. Pasaron 2 horas más y volví a pedirle al médico otro tacto y para mi sorpresa ya estaba dilatada de 10cm.

  • ¿Tienes ganas de empujar? Me preguntó…
  • Pues la verdad que no lo sé, pero si hay que empujar se empuja, le contesté.

Y comencé a pujar con cada contracción, pero seguía sin saber si tenía o no ganas de pujar. Siempre me dijeron que cuando tuviese ganas lo sabría, pero no conseguía estar segura.

Después de 2 horas de expulsivo no había ningún avance y fue entonces cuando decidimos ir al hospital, porque aunque tú estabas controlado en todo momento y tus constantes eran perfectas, yo ya no podía más y comenzamos a tener miedo por si algo no iba bien.

Llegamos al hospital sobre las 11:45 AM, nada más entrar, unas de las matronas que me controlaban en monitores y que estaba informada de que daría a luz en casa, me reconoció y enseguida me preguntó y tras contarle que estaba completamente dilatada y que llevaba dos horas de expulsivo sin éxito me acompañó a paritorio. Por el camino me dieron varias contracciones de esas que te dejan doblada y perdí un poco los papeles y le pedí por favor una cesárea y que terminase de una vez todo porque ya no podía más L. Ella me tranquilizó y me dijo que no me preocupase que si tenían que ayudarme a sacarlo lo harían pero que al estar ya en el canal del parto la cesárea no sería una buena opción.

  • ¿Ayudarme? ¿cómo?
  • Con ventosas o forces.
  • ¿Queeeeeee? Ni locaaaa… No te preocupes que a mi pequeño ya lo saco yo!!! Le grité…

Me salió del alma…pero después de todo lo que llevaba pasado no estaba dispuesta a que todo terminase de esta manera.

Me tumbó en la camilla y me dijo que tenía que realizarme un tacto para comprobar que todo iba bien, fue ahí cuando se dio cuenta que el cuello del útero no estaba totalmente borrado, algo de lo que mi médico no se dio cuenta y por eso yo no tenía aún las ganas de pujar y cuando lo hacía tu cabecita chocaba y por eso no salía. Con un movimiento rápido terminó de borrar el cuello del útero y fue entonces cuando tuve unas ganas locas de pujar. Después de varios pujos por fin tu cabeza asomó pero de repente volvió a entrar, mi instinto de leona salió y pedí ponerme a cuatro patas y que la gravedad hiciese su trabajo. Efectivamente, tras una contracción brutal tu cabecita coronó y entonces me pidieron que pujase muy despacito y muy poco a poco, en la siguiente contracción tu cabeza salió completamente y entonces se dieron cuenta que venías en POSTERIOR, otra razón por la que tu expulsivo se alargó, venías mirando del revés. Te giraron y sacaron tu hombro que se quedó atascado y yo pude sacarte de mí con mis propias manos, llevarte a mi pecho, olerte, sentir tu humedad, empaparme de Amor y dejarme llevar por ese cóctel de hormonas que me emborrachó de Ti.

Eran las 13:24 PM del 17 de Abril del 2014 cuando llegaste a mis brazos. Pesaste 3,550kg, mediste 51cm y eras el Bebé más hermoso que he visto en mi vida.

Aunque finalmente no tuve un Parto en casa, tu nacimiento fue TOTALMENTE RESPETADO y en LIBERTAD, me dejaron parir en la posición que en ese momento mi cuerpo me pedía, apagaron las luces cuando el papi se lo pidió, hicimos piel con piel, cortaron el cordón que nos unía cuando dejó de latir, les pedí la placenta y me la dieron sin hacer preguntas, estuviste conmigo en todo momento y a papi le dejaron grabar todo el acontecimiento 😉

Nos dieron el alta en 24 horas y aunque saliste del hospital sin coger el pecho, a las 8 horas de estar en casita desnuditos los dos y en la intimidad de nuestra casa agarraste mi pecho haciéndome sentir una MADRE PLENA.

A día de hoy, dos años después, seguimos disfrutando de este regalo que es la LACTANCIA MATERNA.

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